De Te arrastrarás sobre tu vientre (El Humo del Escritor, 2014), la crítica ha dicho:

Una novela excepcional (Carlos Quílez, escritor y periodista)

TE ARRASTRARÁS SOBRE TU VIENTRE me ha impresionado mucho. Es un texto de enorme potencia. (Manuel Pecellín, crítico literario)

Quedé atrapa en la narración contundente de las vidas de Gaspar y Cia. Para leerla este verano, sea donde sea, es ideal. (Marta Ramos, lectora)

Una novela negra de 454 páginas que leí en dos días. La empiezas y no puedes dejarla. La novela hace un recorrido por el mundo de la prostitución, las drogas, el sexo y sobre todo, retrata la obsesión de un tipo que es capaz de cualquier cosa, por lograr sus objetivos: entre ellos el amor. Me gustó muchísimo. (Meli Suárez Pidal en Entre Páginas)

Cruda realidad. Directa y sin tapujos (Nuria Ruiz, periodista)

Una novela dura sobre un perdedor, Gaspar Noriega, que aunque trate de cambiar su estilo de vida acabará arrastrándose sobre el polvo.(José González Cabolugo)

Al modo de los clásicos del género negro, como Donald Henderson Clarke o W. R. Burnett, que popularizaron las novelas en las que se cuenta el ascenso y caída de los grandes gángster americanos de los años 20, José Luis Muñoz ha creado un fresco de la España anterior a la Transición y los años posteriores a ésta a través de la narración del auge y declive de un delincuente barcelonés. (José Javier Abasolo, escritor)

Te arrastrarás sobre tu vientre’ sabe a clásico del género, a peli negra, negrísima, estadounidense, de esas en las que el humo de los cigarrillos deambula bajo los haces de luz de los flexos y de las lamparillas de los bares de copas. Pero ocurre algo especial. El escritor salmantino ha reemplazado el escenario norteamericano y sus protagonistas por espacios y tipos genuinamente hispanos, estos últimos incorporan la mala baba típica que caracteriza a los protagonistas de las mejores novelas negras peninsulares. Ocurre, al menos a mí me pasa, que la sangre nativa me duele más que la estadounidense o la europea y los mamporros, bofetadas y disparos los oigo con distinto resabio, me resultan más cercanos, más creíbles, menos artificiales, en suma, más dolorosos. La descripción de lugares es suficiente. Cuatro trazos. No hay alardes. No hace falta. Cuando el escritor salmantino explica que el final de la barra del Lennox Club hay una puerta cerrada de la que cuelga un letrero que reza Privado, no miente, es cierto. Esa puerta está allí, está cerrada y en su letrero se puede leer Privado. Yo lo sé, puedo dar fe porque he estado en Lennox Club y la he visto sin moverme del orejero donde leo. Me guiaron hasta allí las palabras escritas por José Luis Muñoz.  HERME CEREZO en DIARIO SIGLO XXI

La postrer novela de este prolífico escritor, que cabe situar entre la crónica histórica, el género policíaco y el negro, viene a demostrar la difícil facilidad que tiene para dar con el tono adecuado al coser los personajes, la trama y género, adecuando la prosa, el vocabulario y el tempo a cada uno de esos tres géneros que transversalmente recorren la narración. Aparte de su talento reconocido como inventor de historias, diré que los renglones de su escritura están henchidos de una cualidad hoy en desudo e incluso vilipendiada por algunos, pero que es un valor necesario y apriorístico para los que manchamos de tinta la virginal blancura de la celulosa: el oficio, algo que se echa en falta en los tiempos convulsos que corremos. Y José Luis Muñoz lo posee en grado superlativo. JOSÉ VACCARO en CULTURAMAS

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